23/08/2026 DÍA PROVINCIAL DEL DEPORTISTA TRASPLANTADO

TODO LLEGA

Después de recibir un trasplante renal, Pablo retomó proyectos que habían quedado en pausa: “Todo llega. No hay que bajar los brazos”

Pablo Noble recibió un trasplante de riñón luego de atravesar un largo proceso de tratamientos y espera. Hoy estudia Kinesiología, volvió a entrenar y compite junto a otros deportistas trasplantados. Su historia destaca el acompañamiento del sistema público de salud bonaerense y transmite un mensaje de esperanza para quienes esperan un trasplante: “Todo llega. No hay que bajar los brazos”.

Pablo es de Morón y fue trasplantado de riñón en octubre de 2025. A pesar de haber atravesado momentos muy difíciles, siempre encontró en el deporte una herramienta para proyectar su futuro.

Desde chico, la actividad física ocupó un lugar fundamental en su vida. Comenzó a jugar al vóley en el Club 77 FC de Morón, disciplina que rápidamente se convirtió en una de sus grandes pasiones. Gracias a su dedicación y rendimiento deportivo, pasó a integrar el plantel de Vélez Sarsfield, donde se perfilaba como una de las promesas del club.

Sin embargo, un diagnóstico de cáncer cambió su vida de manera inesperada y la competencia, que era su pasión, tuvo que esperar.

Lejos de bajar los brazos, transformó esa experiencia en una oportunidad para construir un nuevo proyecto de vida. El tiempo dedicado a tratamientos, consultas médicas e internaciones se convirtió en un nuevo propósito: estudiar. Eligió una carrera vinculada al deporte para, de alguna manera, devolver lo que la salud pública le había brindado. “Estudio la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) y voy por mi tercer año”, cuenta con orgullo.

Como consecuencia de la enfermedad que atravesó, sus riñones sufrieron un deterioro progresivo e irreversible que afectó su capacidad para filtrar y limpiar la sangre. El diagnóstico fue claro: enfermedad renal crónica (ERC).

Los estudios lo confirmaron y el equipo médico le informó a Pablo y su familia que la mejor alternativa para recuperar su salud renal era un trasplante. Una vez que recibió el alta definitiva del cáncer, el equipo de nefrología de su centro de diálisis inició el proceso para incorporarlo a la lista de espera renal.

“Tuve que esperar mi libre de enfermedad, que es el período en el que no debe haber evidencia de recurrencia de la enfermedad en los controles regulares y que, en mi caso, llegó cuando se cumplieron los cinco años del tratamiento del cáncer”, cuenta Pablo, quien no deja de compartir cada detalle del proceso.

“Fue ahí cuando comencé a atenderme con el equipo del Centro Regional de Ablación e Implante (CRAI) Norte, uno de los centros de referencia de la Red Pública de Trasplante de la provincia de Buenos Aires, donde se realizan trasplantes renales”. Fue el doctor Yoyi Hazama quien estuvo a cargo de los estudios de pretrasplante.

Después de haber participado en cuatro operativos de distribución renal que no se concretaron, el 22 de octubre de 2025 recibió el llamado que tanto esperaba: “Me dijeron que había un órgano compatible para mí y, de un día para el otro, literalmente estaba trasplantado”.

Hoy, Pablo realiza su seguimiento y sus controles en el CRAI Norte con la doctora Silvina Alemán. Al recordar su experiencia, destaca que el equipo del centro, además de cuidar su salud, lo contiene y acompaña en todos los aspectos.

El trasplante: una oportunidad para mejorar la vida de todas y todos

“Estoy vivo y dando esta nota gracias a que existe y se mantiene, aun en las adversidades actuales, un sistema público de salud en nuestra Provincia para quienes lo precisan”, dice Pablo.

Este tipo de oportunidades son posibles gracias a las políticas públicas del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, que reconoce la salud como un derecho. A través del Ente para el Financiamiento del Trasplante (EFTO), el CUCAIBA garantiza a las y los bonaerenses que no tienen cobertura médica el acceso gratuito al trasplante y a todo el tratamiento necesario: los estudios previos, el trasplante, los controles posteriores y la medicación.

“El trasplante me sirvió para retomar muchas cosas que había dejado en pausa”

Para Pablo, el trasplante fue un punto de partida para volver a hacer planes. Explica que, si bien la diálisis es fundamental para sostener la vida cuando los riñones no pueden cumplir adecuadamente su función, también demanda mucho tiempo e impacta en la vida cotidiana.

Apenas pudo retomar los entrenamientos, se incorporó a la Asociación de Deportistas Trasplantados (ADETRA), entidad que promueve, desarrolla, organiza y difunde el deporte como un eje fundamental para la calidad de vida de las personas trasplantadas. Allí fue recibido con mucho cariño.

“Conocí gente que lleva trasplantada más años de los que yo tengo de vida”, cuenta.

Además, asegura que compartir experiencias con otras personas trasplantadas lo ayudó a comprender la importancia de sentirse acompañado y formar parte de un equipo para transitar este tipo de situaciones.

Volver a competir después de tanto tiempo le confirmó que todo el esfuerzo había valido la pena. En junio de este año participó en los Juegos Nacionales y Latinoamericanos para Personas Trasplantadas, realizados en Reconquista, Santa Fe. “Competí en la prueba de atletismo de 100 metros y también integré un equipo de vóley”.

Durante esos días compartió la experiencia con personas que ya conocía a través de WhatsApp y con muchas otras que encontró por primera vez durante el evento. Todas, además de compartir el amor por el deporte, entienden que la actividad física también es una manera de cuidar el órgano trasplantado.

“Todos me brindaron su apoyo e hicieron que mi primer torneo después del trasplante fuera una experiencia inolvidable”, recuerda con emoción. “Ampliar el círculo de personas trasplantadas me fortalece desde lo humano”.

Un mensaje de esperanza

Para quienes hoy esperan un trasplante, Pablo deja un mensaje lleno de esperanza: “Todo llega. No hay que bajar los brazos”. Y agrega que, aunque durante mucho tiempo tuvo que postergar proyectos y sueños mientras atravesaba momentos difíciles de salud, después del trasplante pudo retomarlos y aprovechar esta nueva oportunidad.

Su historia también es un reconocimiento a la solidaridad y al trabajo del sistema público de salud bonaerense, que hace posible cada trasplante. La tarea que realiza todos los días el personal del CRAI Norte es una muestra concreta de lo que significa contar con un Estado presente y una red pública de salud que trabaja de manera articulada, con una estructura capaz de garantizar que una práctica de alta complejidad, como el trasplante, esté al alcance de las y los bonaerenses que la necesitan.

Por todo esto, Pablo insiste en compartir su historia para que quienes estén esperando un trasplante sepan que, como él mismo dice, “todo llega”.