30/05/2026 DÍA NACIONAL DE LA DONACIÓN DE ÓRGANOS

LA HISTORIA DE CLAUDIA Y EL ACOMPAÑAMIENTO DEL SISTEMA DE SALUD

Como en todo proceso de trasplante, existen dudas y esperas, pero también decisiones valientes, redes solidarias y segundas oportunidades.

Claudia vive junto a su familia en la localidad de Huanguelén, partido de Coronel Suárez. En 2023 ingresó en lista de espera para un trasplante renal, luego de que el avance de una insuficiencia renal la obligara a iniciar tratamiento de diálisis. Tras dos años y medio de tratamiento y controles médicos, el 4 de enero recibió el llamado para concretar el trasplante en la ciudad de La Plata.

Todo empezó con un control de rutina en 2006 mientras Claudia transitaba su tercer embarazo. Allí se enteró que tenía un solo riñón. Con el paso de los años, su función renal se fue deteriorando hasta llegar a una insuficiencia renal severa que requirió internación en el Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. José Penna”, de Bahía Blanca, y tras varias sesiones de diálisis, su riñón volvió a funcionar.

Sin embargo, en 2023 su nefrólogo le informó que la única alternativa era comenzar con diálisis para, posteriormente, ingresar en lista de espera para un trasplante.

Durante dos años y medio, Claudia realizó diálisis tres veces por semana, viajando desde su lugar de residencia hasta Coronel Suárez. Cada traslado implicaba tiempo, organización familiar y un gran desgaste físico. “La vida, el trabajo, el tiempo con la familia, todo se va acortando”, reflexiona y resalta que la diálisis no es solo un tratamiento personal, ya que impacta en toda la familia.

El operativo para el traslado

El 4 de enero Claudia recibió el llamado para concretar el trasplante. En pocas horas se organizó el traslado hacia la ciudad de La Plata.

A partir del trabajo articulado entre el equipo de salud y el municipio de Coronel Suárez —que en abril de este año firmó un convenio de colaboración interinstitucional con CUCAIBA— se gestionó el vehículo sanitario que trasladó a Claudia y a Andrés, su compañero, hasta la capital bonaerense.

“Si había algo que no imaginábamos era la cantidad de gente que ayudó para hacer posible el viaje; fue ahí que entendimos que en cada trasplante hay una comunidad sanitaria que acompaña y contiene desde el primer momento”, expresaron.

La intervención y el acompañamiento

Claudia fue intervenida en La Plata, mientras Andrés permaneció en la ciudad acompañando el proceso. A través del equipo de salud del Centro Regional de Ablación e Implante Sur (CRAI Sur) pudieron acceder al hogar de tránsito “Silvia Inés Salas” del CUCAIBA, destinado a personas que deben permanecer lejos de sus lugares de residencia.

Luego de varias horas, Andrés recibió la mejor noticia: la cirugía había sido exitosa. Así, comenzó una nueva etapa, la recuperación.

La historia de Claudia no minimiza los miedos ni la espera, pero demuestra que, incluso en contextos difíciles, el trasplante llega.

La importancia de la donación: Hasta la fecha 4.500 bonaerenses esperan un trasplante

Actualmente, más de 2.100 personas en la provincia de Buenos Aires esperan un trasplante renal. La lista de espera es extensa y la compatibilidad depende de múltiples factores. Por eso, cada trasplante es posible gracias a la decisión solidaria de donar y al trabajo coordinado de los equipos de salud en todo el territorio bonaerense.

A partir de su experiencia, Claudia y Andrés compartieron un mensaje para quienes atraviesan tratamientos de diálisis y sienten que la espera es larga: “Vale la pena animarse, esperar y confiar”. Porque, tarde o temprano, el llamado llega y cuando eso sucede, la vida cambia para siempre.